RAZGOS DELA CULTURA NARIÑENSE


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Cuando se habla de cultura, se habla de la huella que el ser humano deja en la creación: los surcos sobre la tierra para cultivar, la construcción de templos, la música, la danza, la plástica, etc. Los seres humanos nos distinguimos unos de otros por el territorio y el grupo humano del que nacimos, con valores, creencias y tradiciones que transmitimos.
Las características geográficas del territorio condicionan la cultura, por ejemplo, las expresiones culturales de los habitantes del altiplano frío de Nariño: las personas de Pasto, Guachucal, Aldana, Yacuanquer, Iles, Imues o Ipiales somos similares, tenemos el mismo tono de voz, empleamos las mismas palabras y giros gramaticales; lo mismo sucede con la población de la costa pacífica, que guarda rasgos comunes sin determinar que sean de Salahonda, El Charco, Tumaco, Magüí o Iscuandé; por su parte, la gente del guaico también es muy parecida en sus expresiones culturales, forma de hablar, dialecto, vestuario, etc, aunque es más cercana a la cultura del altiplano.
Desde estas perspectivas, mal haríamos en referimos a una sola cultura acomodada en el contenedor político del departamento, puesto que no existe. Cuando se habla de “la Poderosa Cultura Nariñense” se hace referencia al respeto por esa amalgama de expresiones de tres grupos humanos que sobrevivieron al exterminio cultural español: indígenas, negros y mestizos y que produce un territorio diverso, multi y pluricultural.